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Pionero del Yoga en Occidente

 


Paramahansa Yogananda en el Philharmonic Auditorium, Los Ángeles, 1925Entre 1924 y 1935, Yogananda viajó a lo largo y ancho de Estados Unidos dando numerosas conferencias ante un público que llenaba muchos de los más grandes auditorios del país, desde el Carnegie Hall de Nueva York hasta el Philarmonic Auditorium de Los Ángeles. El diario Los Angeles Times informaba el 28 de enero de 1925: «El Philarmonic Auditorium presenta el extraordinario espectáculo de miles de personas [...] que, una hora antes del comienzo de la conferencia, han sido informadas de que no podrán entrar, pues la sala de 3.000 asientos ya se encuentra repleta».

Paramahansa Yogananda y Lutero Burbank en 1924

Yogananda señalaba con especial énfasis la unidad que subyace en las grandes religiones del mundo, y enseñaba métodos ―que todos pueden aplicar― para alcanzar una experiencia directa y personal de Dios. A los estudiantes que seguían con seriedad sus enseñanzas, les revelaba las técnicas para despertar el alma, la ciencia del Kriya Yoga, en la que inició a más de 100.000 personas durante los treinta años en los que permaneció en Occidente.

Algunos de sus estudiantes eran figuras prominentes en el campo de la ciencia, de los negocios o de las artes, entre los que cabe mencionar al horticultor Lutero Burbank, a la soprano Amelita Galli-Curci, al inventor de la cámara Kodak George Eastman, al poeta Edwin Markham y al director de orquesta Leopoldo Stokowski. En 1927 fue recibido oficialmente en la Casa Blanca por el entonces presidente Calvin Coolidge, que se había interesado por sus actividades al leer algunos reportajes en los Paramahansa Yogananda y el presidente de México, Dr. Emilio Portes Gil, 1929periódicos.

En 1929 realizó un viaje a México y, a lo largo de los dos meses que permaneció en aquel país, sembró las semillas para el futuro desarrollo de su obra en Latinoamérica. Recibió una calurosa acogida por parte del entonces presidente de México, el Dr. Emilio Portes Gil, que se convirtió en admirador de por vida de las enseñanzas de Yogananda.

A mediados de los años 30, Paramahansaji había encontrado ya a unos pocos de los primeros discípulos que le ayudarían a construir la obra de Self-Realization Fellowship y a llevar adelante la misión de Kriya Yoga cuando él se hubiera ido, entre los que se contaban las dos personas que designó como sus sucesores espirituales y posteriores presidentes de Self-Realization Fellowship: Rajarsi Janakananda (James J. Lynn), que conoció al Gurú en Kansas City, en 1932, y Sri Daya Mata, que había asistido a sus clases en Salt Lake City el año anterior.

Otros discípulos que siguieron sus programas de conferencias durante los años 20 y 30 y decidieron continuar dedicando su vida a la obra de SRF fueron: el Dr. M. W. Lewis y su esposa, que le conocieron en Boston, en 1920; Gyanamata (Seattle, 1924); Tara Mata (San Francisco, 1924); Durga Mata (Detroit, 1929); Ananda Mata (Salt Lake City, 1931); Sraddha Mata (Tacoma, 1933); y Sailasuta Mata (Santa Bárbara, 1933).

Paramahansa Yogananda y Sri Daya Mata en 1932

De este modo, durante muchos años después del fallecimiento de Yogananda, y hasta el día de hoy, Self-Realization Fellowship ha sido guiada por discípulos que fueron entrenados espiritualmente por el propio Paramahansa Yogananda.

En los primeros años de su ministerio, las charlas del Gurú fueron registradas sólo esporádicamente. No obstante, cuando Sri Daya Mata (que más tarde se convertiría en presidenta de su organización mundial) ingresó en el ashram, en 1931, asumió la sagrada tarea de registrar fielmente los cientos de conferencias, clases y charlas informales de Yogananda con el fin de que su sabiduría e inspiración pudieran ser preservadas con toda su fuerza y pureza originales, y publicadas por Self-Realization Fellowship para las generaciones venideras.


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