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La técnica de curación que enseñó Paramahansa Yogananda

La ciencia moderna ha demostrado que todo cuanto existe en el universo está compuesto de energía, y que la aparente diversificación de la materia en sólidos, líquidos, gases, sonidos y luz yace simplemente en sus diferentes frecuencias vibratorias. De manera similar, las grandes religiones del mundo afirman que la energía cósmica de Om o Amén, la Palabra o Espíritu Santo, es el origen de todo lo creado: «En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. […] Todo se hizo por ella, y sin ella nada se hizo» (San Juan 1:1, 3).

 

«Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios» (Apocalipsis 3:14). Así como la vibración de un motor en funcionamiento produce un determinado sonido, del mismo modo el sonido omnipresente de Om es testigo fiel de la marcha del «Motor Cósmico», el cual sostiene, por medio de la energía vibratoria, todas las formas de vida y cada partícula de la creación.

 

A través de la concentración y del poder de voluntad, podemos aumentar conscientemente el suministro de energía cósmica al organismo. Ésta puede ser encauzada hacia una determinada parte del cuerpo; o puede ser liberada a través de las puntas de los dedos (que funcionan como antenas de alta sensibilidad), a fin de que fluya como una fuerza curativa hacia todos aquellos que necesitan ayuda, aun cuando se encuentren a miles de kilómetros de distancia. Mediante la poderosa vibración de Om, podemos establecer contacto directo con la conciencia omnipresente de Dios, en la cual no caben los engañosos conceptos de tiempo y de espacio. De allí que se establezca un contacto instantáneo entre la sincera petición de ayuda y la energía concentrada emitida por quienes se encuentran orando por otros, utilizando el método que se describe a continuación:

 

(Ejecutar la técnica de pie)

Con los ojos cerrados orar: 

 

  1. «Padre Celestial, Tú eres omnipresente; Tú estás en todos tus hijos; manifiesta tu presencia curativa en sus cuerpos». Manteniendo los ojos cerrados, concentrarse profundamente en la energía cósmica que está fluyendo hacia el cuerpo a través del bulbo raquídeo, y desde allí hacia los brazos y las manos. Al mismo tiempo, frotar rápidamente las palmas de las manos, por diez o veinte segundos. (Este movimiento y el que se describe en el párrafo siguiente son especialmente eficaces para acumular y sentir la energía en las manos). A medida que la energía curativa se concentra en los brazos y las manos, se experimentará en éstos una sensación de calor y hormigueo. No se debe tensar el cuerpo sino mantenerlo relajado en todo momento.

    A continuación, extender los brazos hacia adelante, y elevarlos de modo que las manos lleguen aproximadamente hasta la altura de la frente, y cantar Om. Simultáneamente con el canto de Om, bajar los brazos con lentitud hacia adelante, hasta que descansen a los costados del cuerpo. Durante todo el tiempo que se cante Om, se debe visualizar o sentir la energía curativa fluyendo desde las manos hacia todas las personas que necesitan curación.

  2. Orar: «Padre Celestial, Tú eres omnipresente, Tú estás en todos tus hijos; manifiesta tu presencia curativa en sus mentes». Rotar rápidamente las manos (hacia adelante), una alrededor de la otra; con prontitud las manos se recargan de energía cósmica. Concentrarse en la energía cósmica que penetra por el bulbo raquídeo y fluye hacia las manos, y continuar rotándolas por espacio de diez a veinte segundos.

    Extender luego los brazos hacia adelante, y elevarlos de modo que las manos lleguen aproximadamente hasta la altura de la frente, y cantar Om. Bajar lentamente los brazos extendidos. Durante todo el tiempo que se cante Om, visualizar las vibraciones curativas que fluyen desde las manos hacia las personas por quienes se está orando.

  3. Orar: «Padre Celestial, Tú eres omnipresente; Tú estás en todos tus hijos; manifiesta tu presencia curativa en sus almas». (Repetir la técnica de frotar las palmas de las manos, tal como se describe en el primer punto).

  4. Con las manos levantadas, cantar Om una vez más, enviando vibraciones curativas de paz y armonía al mundo entero.

 

El oficio de oración puede celebrarse en el hogar

A quienes no les sea posible asistir a un oficio de oración que se celebre en un grupo, se les sugiere llevar a cabo dicho oficio en el hogar, ya sea en forma privada o en compañía de su familia, siguiendo las instrucciones enumeradas anteriormente. Si se desea, puede incorporarse el oficio de oración a las meditaciones matinales o vespertinas. (Es beneficioso celebrar el oficio de oración siempre en la misma habitación —si es posible frente a un altar—, pues ello ayuda a centrar la devoción en Dios).

Numerosas familias han comprobado que el reunirse para orar por los demás y por la paz del mundo —invitando incluso a amigos y vecinos— contribuye grandemente al establecimiento de una atmósfera de amor y armonía, tanto en sus hogares como en su entorno.


Bienaventurados aquellos que oran por los demás pues, al hacerlo, toman conciencia de la unidad de la vida. El ser humano, en efecto, no es un ser aislado, que lucha solo contra los rigores de la adversidad. Su felicidad está ligada a la felicidad de los demás y su mayor satisfacción reside en el bienestar de todos. Deseamos expresar nuestra más profunda gratitud a todos aquellos que, comprendiendo esta verdad, ofrecen su tiempo y su entusiasta cooperación para participar en el «Círculo mundial de oraciones». Oramos porque, a través de este desinteresado servicio que prestan a la humanidad, les sea dado sentir siempre la protección constante del Señor y su amor que colma el alma de satisfacción.

Self-Realization Fellowship                      

 
Solicitud de oraciones

Las peticiones de oración —tanto para usted como para otras personas— son siempre bien acogidas. Los miembros de nuestro «Consejo de oración» amorosamente atienden de inmediato toda solicitud de oraciones. Puede enviarnos sus peticiones de oración a través de nuestro sitio web, o telefoneando o escribiendo a la Sede Internacional de Self-Realization Fellowship, Los Ángeles (California). Durante tres meses, los miembros del Consejo oran en sus oficios de curación por las personas cuyos nombres recibe; no es necesario que ellas se encuentren presentes en dichos oficios para beneficiarse de su poder curativo.

Los pedidos de oraciones son considerados como una información estrictamente confidencial. No es necesario proporcionar una descripción del problema en particular, a no ser que la persona que escriba o telefonee desee hacerlo. Todo cuanto el «Consejo de oración» y el «Círculo mundial de oraciones» necesitan es el nombre de la persona para quien se desea curación. Si algunos miembros de un círculo de oración conocen los detalles de un determinado problema, éstos no deben comentarse, pues en tal caso la asociación de ideas negativas puede debilitar el poder de la oración. Los miembros del grupo deben concentrarse únicamente en el poder curativo de Dios y en el estado de perfección que deberá reemplazar a la dolencia o aflicción.


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