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Glosario M – P

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Madre Divina: el aspecto de Dios que se manifiesta activamente en la creación; la shakti, o poder, del Creador trascendente. Otros términos que denotan este aspecto de la Divinidad son Om, Shakti, el Espíritu Santo, la Vibración Cósmica Inteligente, la Naturaleza o Prakriti. Este concepto también indica el aspecto «personal» de Dios que encarna las cualidades de amor y compasión de una madre.

Las escrituras hindúes enseñan que Dios es a la vez inmanente y trascendente, personal e impersonal. Se le puede buscar ya sea como el Absoluto o como la manifestación de alguna de sus cualidades eternas —el amor, la sabiduría, la bienaventuranza, la luz—; también en la forma de un ishta (deidad); o bien, como el Padre, la Madre o el Amigo.

maestro: aquel que ha alcanzado el autodominio. También, un término respetuoso para dirigirse al propio gurú.

Paramahansa Yogananda ha señalado: «las características por las que se distingue a un maestro no son de orden físico sino espiritual. [...] La prueba de que alguien es un maestro es proporcionada únicamente por su habilidad para entrar a voluntad en el estado sin aliento (savikalpa samadhi) y por el logro de la bienaventuranza inmutable (nirvikalpa samadhi)». (Véase samadhi).

mahasamadhi: del sánscrito maha, «grande», y samadhi. La última meditación, o comunión consciente con Dios, durante la cual un maestro que ha alcanzado la perfección se funde con el Om cósmico y abandona el cuerpo físico. Un maestro invariablemente conoce de antemano el momento que Dios ha señalado para que abandone su morada corporal. (Véase samadhi).

Mahavatar Babaji: el inmortal mahavatar («gran avatar») que, en 1861, confirió la iniciación en Kriya Yoga a Lahiri Mahasaya, restituyendo así al mundo la antigua técnica de salvación. Perennemente joven, Babaji ha vivido durante siglos en el Himalaya, otorgando una constante bendición al mundo. Su misión ha sido ayudar a los profetas a llevar a cabo las labores específicas que se les han encomendado. Se le han conferido numerosos títulos que indican su elevada estatura espiritual; sin embargo, el mahavatar ha adoptado generalmente el sencillo nombre de Babaji, que procede del sánscrito baba, «padre», y ji, un sufijo que denota respeto. En Autobiografía de un yogui se puede encontrar más información sobre su vida y su misión espiritual. (Véase avatar).

mal: la fuerza satánica que encubre a la omnipresencia divina en la creación, manifestándose como desarmonías en el ser humano y en la naturaleza. También es un término general aplicado a cualquier cosa que esté en oposición con la ley divina (véase dharma) y que, por consiguiente, induzca al ser humano a perder la conciencia de su unidad esencial con Dios y le impida alcanzar la realización divina.

Mantra Yoga: comunión divina alcanzada mediante la repetición, concentrada y devocional, de los sonidos de las palabras raíz que tienen una potencia vibratoria espiritualmente beneficiosa. (Véase yoga).

maya: el poder de engañar inherente a la estructura de la creación, en virtud del cual el Uno adopta la apariencia de muchos. Maya, el principio, denota relatividad, contraste, dualidad, inversión, estados opuestos; es el «Satanás» (literalmente, «el adversario» en hebreo) de los profetas del Antiguo Testamento, y el «demonio» que Cristo describió pintorescamente como un «homicida» y un «mentiroso», porque «no hay verdad en él» (Juan 8:44).

Paramahansa Yogananda ha escrito: «La palabra sánscrita maya significa “la medidora”; es el poder mágico existente en la creación, mediante el cual lo Inmensurable e Indivisible parece contener limitaciones y divisiones. Maya es la Naturaleza misma —los mundos fenoménicos en constante flujo y transición—, la antítesis de la Divinidad Inmutable. En el plan y juego (lila) de Dios, la única función de Satanás o maya es el tratar de alejar al hombre del Espíritu y de la Realidad, empujándole hacia la materia y la irrealidad».

meditación: en sentido general, concentración interior cuyo objetivo es percibir a Dios. La auténtica meditación, dhyana, consiste en experimentar conscientemente a Dios mediante la percepción intuitiva. Este estado se alcanza solamente después de que el devoto ha logrado una concentración firme mediante la cual desconecta su atención de los sentidos y no es perturbado por impresiones sensoriales provenientes del mundo externo. Dhyana es la séptima etapa del Óctuple Sendero del Yoga descrito por Patanjali; la octava etapa es samadhi, la comunión o unión con Dios. (Véase Patanjali). 

mente supraconsciente: la facultad omnisciente del alma de percibir la verdad directamente; intuición.

ojo espiritual: el ojo único de la intuición y de la percepción omnipresente, ubicado en el centro (ajna chakra) crístico (Kutastha), a nivel del entrecejo. El devoto que medita profundamente contempla el ojo espiritual como un anillo de luz dorada que circunda a una esfera de color azul opalescente, en cuyo centro se encuentra una estrella blanca de cinco puntas. Microcósmicamente, estas formas y colores representan, respectivamente: el reino vibratorio de la creación (la Naturaleza Cósmica, el Espíritu Santo), el Hijo o la inteligencia de Dios en la creación (la Conciencia Crística) y el Espíritu sin vibración, más allá de toda la creación vibratoria (Dios el Padre). El ojo espiritual es la puerta de acceso a los estados supremos de conciencia divina.

Jesús también se refirió al ojo espiritual: «Cuando tu ojo es único, todo tu cuerpo estará iluminado [...]*. Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad» (Lucas 11:34-35).

* El término «único» (single) en este versículo de la Biblia ha sido traducido como «sano» o «bueno» en diversas versiones españolas de la misma. Sin embargo, ciñéndonos a la versión inglesa de la Biblia preferida por Paramahansa Yogananda —la versión denominada The Holy Bible-King James Version—, hemos traducido el término como «único», pues éste refleja más fielmente su significado en el contexto de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda.

Om (Aum): la palabra raíz sánscrita, o sonido primordial, que simboliza aquel aspecto de la Divinidad que crea y sostiene todas las cosas; la Vibración Cósmica. El Om de los Vedas se convirtió en el sagrado Hum de los tibetanos; en el Amín de los musulmanes; y en el Amén de los egipcios, griegos, romanos, judíos y cristianos. Las grandes religiones del mundo afirman que todo lo creado se origina en la energía vibratoria cósmica del Om o Amén, la Palabra (el Verbo) o el Espíritu Santo. «En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. [...] Todo se hizo por ella [la Palabra u Om], y sin ella nada se hizo» (Juan 1:1, 3).

En hebreo, Amén significa seguro, fiel. «Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios» (Apocalipsis 3:14). Así como la vibración de un motor produce cierto sonido, así el omnipresente sonido de Om da fiel testimonio de la actividad del «Motor Cósmico» que sustenta la vida, y cada partícula de la creación, mediante la energía vibratoria. En las Lecciones de Self-Realization Fellowship, Paramahansa Yogananda enseña ciertas técnicas de meditación cuya práctica aporta la experiencia directa de Dios, manifestado como el Om o Espíritu Santo. Esa gozosa comunión con el divino Poder invisible («el Paráclito [el Confortador], el Espíritu Santo», Juan 14:26) es la verdadera base científica de la oración.

Orden monástica de Self-Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society: forma parte de la Orden de los Swamis, de antigua tradición, establecida por el primer Shankaracharya para quienes se sienten atraídos a la renunciación completa con el fin de buscar y servir a Dios mediante los ideales yóguicos de la meditación y de las acciones prescriptas por el deber. Los monjes y monjas de la Orden residen en los ashram de la sociedad y sirven a la obra mundial de Paramahansa Yogananda de muy diversas maneras, entre las que se incluyen: llevar a cabo oficios en los templos de Self-Realization Fellowship, así como retiros, clases y otras tareas espirituales y ministeriales; guiar por correspondencia a miles de estudiantes de estas enseñanzas cada mes, y administrar las diferentes actividades de beneficencia que desarrolla la sociedad. Los discípulos monásticos, que tienen edades y formaciones muy variadas, proceden de todas partes del mundo.

paramahansa: título espiritual que designa a un maestro. Sólo un verdadero gurú puede conferir este título a un discípulo idóneo. Paramahansa significa literalmente «cisne supremo»; en las escrituras hindúes, el cisne o hansa simboliza el discernimiento espiritual. Swami Sri Yukteswar le otorgó dicho título a su amado discípulo Yogananda en 1935.

paramgurú: literalmente, «el gurú antecesor»; el gurú del propio gurú. Para los miembros de Self-Realization Fellowship (discípulos de Paramahansa Yogananda), el término paramgurú se refiere a Sri Yukteswar. En cuanto a Paramahansaji, su paramgurú es Lahiri Mahasaya. Mahavatar Babaji es el param-paramgurú de Paramahansaji.

Patanjali: famoso exponente del yoga; un sabio de la antigüedad cuyos Yoga Sutras compendian los principios del sendero del yoga, dividiéndolo en ocho pasos: 1) las proscripciones morales (yama); 2) las observancias correctas (niyama); 3) la postura de meditación (asana); 4) el control de la fuerza vital (pranayama); 5) la interiorización de la mente (pratyahara); 6) la concentración (dharana); 7) la meditación (dhyana); y 8) la unión con Dios (samadhi).

Prakriti: Naturaleza Cósmica; en general, el inteligente y creativo poder vibratorio proyectado desde el Espíritu, que se objetiva y se convierte en la manifestación trina (causal, astral y física) del universo y del microcosmos del ser humano.

Específicamente, Maha Prakriti es la Creativa e Indiferenciada Inteligencia primordial de Dios, la Madre Naturaleza Creativa o el Espíritu Santo, que a través de la Vibración Cósmica de su propio Ser hace surgir toda la creación. Para-Prakriti (Naturaleza Pura) y Apara-Prakriti (Naturaleza Impura) guardan correlación con la terminología cristiana de Espíritu Santo y Satanás: respectivamente, el poder creativo que expresa la inmanencia de la Presencia vibratoria de Dios en la creación, y el oscuro poder de la ilusión cósmica que oculta la Omnipresencia Divina.

prana: chispas de energía inteligente, más sutiles que la energía atómica, que constituyen la vida; en las escrituras hindúes reciben la designación colectiva de prana, término que Paramahansa Yogananda tradujo como «vitatrones». En esencia, son pensamientos condensados de Dios, sustancia del mundo astral y principio vital del cosmos físico. En el mundo físico hay dos tipos de prana: 1) la energía vibratoria cósmica omnipresente en el universo, que estructura y sostiene todo cuanto existe; 2) el prana específico o la energía que satura y sustenta cada cuerpo humano a través de cinco corrientes o funciones. La corriente Prana realiza la función de cristalización; la corriente Vyana, la de circulación; Samana, la de asimilación; Udana, la del metabolismo; y Apana, la de eliminación.

pranam: una forma de saludo usada en la India. Las palmas de las manos se juntan, con la base de las manos a la altura del corazón y las puntas de los dedos tocando la frente. Este gesto es realmente una modificación del pranam, literalmente «salutación completa», de la raíz sánscrita nam, «saludar o inclinarse», y del prefijo pra, «completamente». El pranam es el saludo usado generalmente en la India. Delante de renunciantes y de otras personas que son altamente considerados por su espiritualidad, el gesto puede ser acompañado por la palabra pronunciada «Pranam».

pranayama: control consciente del prana (la vibración creadora o energía que activa y sostiene la vida en el cuerpo). La ciencia yoga del pranayama es la vía directa que permite desconectar conscientemente la mente de las funciones vitales y percepciones sensoriales que atan al hombre a la conciencia corporal. El pranayama libera así la conciencia del ser humano para que pueda comulgar con Dios. Todas las técnicas científicas que conducen a la unión del alma con el Espíritu pueden clasificarse como yoga, y el pranayama es el mejor método yóguico para alcanzar esta unión divina.

 

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