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    La creación de un clásico espiritual

    El extraordinario trasfondo de
    Autobiografía de un yogui

    La redacción de la Autobiografía fue vaticinada mucho tiempo atrás

    Lahiri Mahasaya in meditation poseLa redacción de esta obra había sido vaticinada mucho tiempo atrás. Una de las figuras primordiales del renacimiento del yoga en los tiempos modernos, el venerado maestro del siglo XIX, Lahiri Mahasaya, había predicho lo siguiente: «Cincuenta años después de mi muerte, se escribirá un relato de mi vida, debido al gran interés que el yoga despertará en Occidente. El mensaje del yoga circundará todo el globo y ayudará a establecer la hermandad entre los seres humanos, cuya unidad estará basada en la percepción directa de Dios como el Padre Único».

    Muchos años después, el eminente discípulo de Lahiri Mahasaya, Swami Sri Yukteswar, dio a conocer esta profecía a Sri Yogananda. «Tú debes cumplir con tu parte, difundiendo este mensaje —manifestó Sri Yukteswar— y escribiendo sobre esa vida sagrada».

    «Se escribirá un relato de mi vida, debido al gran interés que el yoga despertará en Occidente. El mensaje del yoga circundará todo el globo».
    Lahiri Mahasaya

    En 1945, exactamente cincuenta años después del fallecimiento de Lahiri Mahasaya, Paramahansa Yogananda terminó de escribir Autobiografía de un yogui, obra que da cabal cumplimiento a las dos peticiones formuladas por su maestro, a saber: ofrecer la primera presentación detallada en inglés de la admirable vida de Lahiri Mahasaya y dar a conocer al mundo entero la antiquísima ciencia espiritual de la India.




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    La creación de Autobiografía de un yogui fue un proyecto en el que Paramahansa Yogananda trabajó durante muchos años. Sri Daya Mata, una de sus primeras y más fieles discípulas, rememora así algunos detalles de aquel proceso:

    «Cuando yo llegué a Mount Washington, en 1931, Paramahansaji había comenzado ya a trabajar en la Autobiografía. En cierta ocasión, cuando me encontraba en su estudio desempeñando ciertas tareas en calidad de secretaria, tuve el privilegio de ver uno de los primeros capítulos que escribió: el que se refería al “swami de los tigres”. Me pidió que lo guardara, indicándome que era material para un libro que estaba escribiendo. Posteriormente, entre los años 1937 y 1945, redactó la mayor parte de la obra».

    Swami Sri Yukteswar Desde junio de 1935 hasta octubre de 1936, Sri Yogananda visitó la India (país al que regresó viajando a través de Europa y Palestina) para reunirse con su gurú, Swami Sri Yukteswar, por última vez. Durante su estancia allí, compiló gran parte de los datos históricos para la Autobiografía, así como relatos referentes a algunos de los santos y sabios que había conocido y cuyas vidas iba a describir tan memorablemente en su libro. «Nunca había olvidado la petición que me hiciera Sri Yukteswar de escribir la vida de Lahiri Mahasaya —escribió más tarde—. Durante mi permanencia en la India, aprovechaba todas las oportunidades que se me presentaban para establecer contacto con discípulos y parientes directos del Yogavatar. Asentando sus conversaciones en voluminosas notas, verificaba hechos y fechas, y reunía fotografías, cartas antiguas y documentos».

    Después de regresar a Estados Unidos, a fines de 1936, comenzó a pasar gran parte del tiempo en la ermita que, durante su ausencia, se había construido para él en Encinitas, ciudad situada en la costa sur de California. La ermita resultó ser el lugar ideal para dedicarse a terminar el libro que había iniciado años atrás.

    «Este libro cambiará las vidas de millones de personas: será mi mensajero cuando yo me haya ido».
    Paramahansa Yogananda

    «Aún conservo vivo en mi mente el recuerdo de los días transcurridos en aquella pacífica ermita del litoral —relata Sri Daya Mata—. Él tenía tantas otras responsabilidades y obligaciones que no podía trabajar todos los días en la Autobiografía; no obstante, por lo general, le dedicaba las primeras horas de la noche y todo el tiempo libre de que disponía. Hacia el año 1939 o 1940 le fue posible dedicarle al libro todo su tiempo. Y “todo el tiempo” significaba ¡desde las primeras horas de la mañana hasta las primeras horas de la mañana del día siguiente! Un pequeño grupo de discípulas —Tara Mata, mi hermana Ananda Mata, Sraddha Mata y yo— estábamos siempre a su disposición para ayudarle. Una vez mecanografiado cada capítulo, él se lo entregaba a Tara Mata, que desempeñaba las funciones de editora.

    PY image»¡Cuánto atesoro esos recuerdos! Mientras escribía, él revivía interiormente las sagradas experiencias que estaba relatando. El propósito divino que le movía era compartir el gozo y las revelaciones que había hallado tanto en la compañía de santos y de grandes maestros como en su experiencia personal de la Divinidad. Con frecuencia se detenía por un momento, con la mirada dirigida hacia arriba y el cuerpo inmóvil, sumido en el estado de samadhi, o de profunda comunión con Dios, y toda la atmósfera del recinto se impregnaba de los poderosos efluvios del amor divino. Para los discípulos que le acompañábamos, el mero hecho de estar presentes en tales ocasiones elevaba el estado de nuestra conciencia.

    »Por fin, en 1945, llegó el jubiloso día de la terminación del libro. Paramahansaji escribió las palabras finales: “¡Cuán vasta es la familia que le has dado a este monje, Señor!”; después de lo cual, dejó a un lado la pluma y exclamó lleno de gozo:

    “¡Todo terminado y completo! Este libro cambiará las vidas de millones de personas: será mi mensajero cuando yo me haya ido”».


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    El papel que desempeñó Tara Mata en la publicación del libro

    La responsabilidad de encontrar una casa editora para el libro le correspondió entonces a Tara Mata. Paramahansa Yogananda había conocido a Tara Mata en 1924, cuando él estaba dando una serie de conferencias y clases en San Francisco. Dotada de una extraordinaria visión espiritual, ella pasó a formar parte del pequeño círculo de los discípulos más avanzados de Paramahansaji. Él tenía en gran estima sus aptitudes para la corrección de textos y solía decir que ella poseía una de las mentes más brillantes que había conocido. Apreciaba asimismo los vastos conocimientos y la profunda comprensión que Tara Mata tenía de la sabiduría contenida en las escrituras sagradas de la India y, en cierta ocasión, afirmó: «Con excepción de mi gran gurú, Sri Yukteswar, no hay otra persona con quien me haya deleitado más hablar sobre filosofía hindú».

    Tara Mata llevó el manuscrito a Nueva York, pero no resultó tarea fácil encontrar una casa editorial. Como sucede con frecuencia, la talla de una gran obra puede no ser reconocida a primera vista por personas que poseen una mentalidad convencional. A pesar de que la recién nacida era atómica estaba ampliando la conciencia colectiva de la humanidad, mediante una creciente comprensión de la sutil unidad que existe entre la materia, la energía y el pensamiento, los editores de la época estaban muy poco preparados para dar publicación a capítulos tales como ¡«La materialización de un palacio en el Himalaya» y «El “santo con dos cuerpos”»!

    Durante un año, Tara Mata vivió en un apartamento apenas amueblado, sin calefacción ni agua caliente, mientras visitaba las casas editoriales. Por fin, envió un telegrama con la noticia del éxito: la Philosophical Library, respetable editorial de Nueva York, había aceptado publicar la Autobiografía. «Lo que [ella] ha hecho por este libro es casi imposible de describir —dijo Sri Yogananda—. De no haber sido por ella, el libro no se habría publicado».

    Poco antes de la Navidad de 1946, llegaron a Mount Washington los tan esperados primeros ejemplares de la Autobiografía.

    Shortly before Christmas 1946, the long-awaited books reached Mount Washington.

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    Profusión de elogios de la crítica

    La obra fue acogida por los lectores y la prensa internacional con gran profusión de elogios y expresiones de aprecio. «Nunca antes se había escrito, ya sea en inglés u otra lengua europea, algo semejante a esta exposición del Yoga», comentó la Universidad de Columbia en su Review of Religions. The New York Times lo calificó como «un relato excepcional» y la revista Newsweek informó: «El libro de Yogananda es una autobiografía del alma más que del cuerpo [...] un estudio fascinante del modo de vida religioso, expuesto con claridad y candor en el exquisito estilo oriental».

    Rápidamente se preparó una segunda edición y, en 1951, una tercera. Además de corregir y actualizar partes del texto, y de suprimir algunos pasajes que trataban de actividades y proyectos de tipo administrativo que ya no estaban vigentes, Paramahansa Yogananda añadió un capítulo final (uno de los más largos del libro), que abarca el período comprendido entre 1940 y 1951. En una nota a pie de página del nuevo capítulo, escribió: «Con la adición del capítulo 49, se ha añadido mucho material nuevo a la tercera edición de este libro (1951). En dicho capítulo, y a petición de numerosos lectores de las dos primeras ediciones, he contestado a diversos interrogantes acerca de la India, del yoga y de la filosofía védica».

    Tara Mata, advanced disciple of Paramahansa YoganandaEn la séptima edición (1956) se incluyeron revisiones adicionales, realizadas por Paramahansa Yogananda, como se indicaba en una «Nota del editor» que aparecía en la misma. Todas las ediciones actuales que publica Self-Realization Fellowship incorporan los deseos de Yogananda respecto al texto definitivo del libro.




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    Un atractivo universal e imperecedero

    «Me ha conmovido profundamente —escribió Sri Yogananda en una “Nota del autor” para la edición de 1951— el haber recibido cartas de miles de lectores. Sus comentarios y el hecho de que el libro se haya traducido a numerosos idiomas me alientan a creer que Occidente ha descubierto en estas páginas una respuesta afirmativa a la pregunta: “¿Tiene la antigua ciencia del Yoga un papel valioso en la vida del hombre moderno?”».

    Con el transcurso de los años, los «miles de lectores» se convirtieron en millones, lo cual ha hecho cada vez más evidente el atractivo universal e imperecedero de Autobiografía de un yogui. Sesenta años después de su primera edición, todavía figura como best seller en las listas de libros metafísicos e inspirativos. ¡Un fenómeno excepcional! La obra se encuentra disponible en numerosos idiomas y se usa actualmente en universidades de todo el mundo, en cursos cuyos temas abarcan desde Filosofía y Religión oriental hasta Literatura inglesa, Psicología, Sociología, Antropología, Historia e incluso Administración de Empresas. Tal como lo vaticinó Lahiri Mahasaya, hace más de un siglo, el mensaje del yoga y su antigua tradición meditativa ha circundado realmente el mundo.

    Autobiografía de un yogui trae la espiritualidad a la conciencia del ciudadano medio

    Paramahansa Yogananda with Mahatma Gandhi«Quizá mejor conocido por su Autobiografía de un yogui, obra que ha inspirado a millones de lectores en todo el mundo —publica la revista metafísica New Frontier (octubre de 1986)—, Paramahansa Yogananda, al igual que Gandhi, trajo la espiritualidad a la conciencia del ciudadano medio. Es justo afirmar que Yogananda contribuyó más que ninguna otra persona para que el término “yoga” pasara a formar parte de nuestro vocabulario».

    El padre del yoga en Occidente

    El distinguido erudito Dr. David Frawley, director del Instituto Americano de Estudios Védicos, en un artículo publicado en la revista bimensual Yoga International (octubre-noviembre de 1996), declara lo siguiente: «Se puede decir que Yogananda es el padre del yoga en Occidente: no del yoga meramente físico, que se ha hecho tan popular, sino del yoga espiritual, es decir, de la ciencia de la realización del Ser, que es el verdadero significado del yoga».

    «… un Upanishad de la nueva era…»

    El profesor Ashutosh Das, Ph. D., de la Universidad de Calcuta, doctor en Literatura, afirma: «Autobiografía de un yogui está considerada un Upanishad de la nueva era. [...] Esta obra ha satisfecho la sed espiritual de miles de buscadores de la verdad en todo el mundo. En la India hemos seguido con asombro y fascinación el extraordinario aumento de la popularidad de este libro que trata de los santos y la filosofía de la India. Nos ha causado gran satisfacción y orgullo comprobar que el inmortal néctar del Sanatana Dharma —las leyes eternas de la verdad—, originario de la India, ha sido preservado en el cáliz dorado de Autobiografía de un yogui».

    Incluso en la antigua Unión Soviética, el libro parece haber dejado una profunda huella en las relativamente pocas personas que tuvieron acceso a él durante el régimen comunista. El juez V. R. Krishna Iyer, ex-magistrado del Tribunal Supremo de la India, cuenta que en una visita que realizó a una ciudad próxima a San Petersburgo (en aquel entonces Leningrado) les preguntó a un grupo de profesores reunidos allí «si habían pensado qué le sucede al ser humano cuando muere. [...] Uno de los profesores se ausentó discretamente y volvió enseguida con un libro: Autobiografía de un yogui. Yo estaba sorprendido. En un país gobernado por la filosofía materialista de Marx y Lenin, he aquí a un funcionario, a un miembro de una institución del Estado, ¡mostrándome el libro de Paramahansa Yogananda! “Quiero que sepa que el espíritu de la India no nos resulta ajeno —me dijo—. Nosotros aceptamos la autenticidad de todo cuanto está escrito en este libro”».

    Un libro que abre las puertas de la mente y del espíritu

    «Entre los miles de libros que se publican cada año —concluye un artículo aparecido en el India Journal (21 de abril de 1995)—, los hay que entretienen, los hay que instruyen y los hay que incitan a la virtud. El lector puede considerarse afortunado si encuentra en un mismo libro las tres cualidades juntas. Autobiografía de un yogui es un caso todavía más excepcional: es un libro que, además, abre las puertas de la mente y del espíritu».

    Uno de los libros que mayor influencia espiritual han ejercido en la época actual

    «… elogiado como una de las obras espirituales más amenas y esclarecedoras que jamás se hayan escrito».

    En los últimos años, esta obra ha sido aclamada por libreros, críticos y lectores como uno de los libros que mayor influencia espiritual han ejercido en la época actual. En 1999, un grupo de autores y especialistas de la editorial HarperCollins seleccionó Autobiografía de un yogui como «uno de los 100 mejores libros espirituales del siglo»; y en su obra 50 clásicos espirituales, publicada en 2005, Tom Butler-Bowdon escribió que este libro ha sido «elogiado, con justicia, como una de las obras espirituales más amenas y esclarecedoras que jamás se hayan escrito».

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    En el capítulo final del libro, Paramahansa Yogananda escribe sobre esa profunda convicción que ha sido afirmada por santos y sabios de todas las religiones del mundo a través de los tiempos:

    «Dios es amor; su plan para la creación, por lo tanto, no puede basarse sino en el amor. ¿No ofrece acaso solaz al corazón humano este simple razonamiento, más que cualquier especulación de los eruditos? Cada santo que ha tocado el núcleo mismo de la Realidad ha confirmado que el universo está guiado por un plan divino, pleno de gozo y de belleza».

    Al cumplir Autobiografía de un yogui su 70.o aniversario, es nuestra esperanza que todos los lectores de esta obra inspiradora —tanto quienes la conocen por primera vez como aquellos para los que este libro se ha convertido en un antiguo y querido compañero de viaje en el sendero de la vida— sientan que en su alma despierta una fe más profunda en la verdad trascendente que yace en el fondo mismo de los aparentes misterios de la vida.

     

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