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Mensaje de Hermano Chidananda en ocasión de la Navidad de 2017

 

«Durante el período navideño, celebra el nacimiento de Cristo en la cuna de tu conciencia. Deja que tu corazón experimente la vasta percepción de Cristo en la Naturaleza, en el espacio y en el amor universal».

Paramahansa Yogananda

 

 

Que la luz y el gozo de la sagrada época de Navidad eleven tu corazón con una renovada conciencia del amor de Dios, y con fe en el poder transformador y armonizador que ese amor puede ejercer en nuestra propia vida y en el mundo. Cada uno de nosotros es capaz de experimentar de modo tangible esa sagrada dimensión interior de este período exteriormente festivo, si hace un esfuerzo especial por abrir su corazón a las cualidades divinas ejemplificadas por el bienamado Señor Jesús y, singularmente, si medita con profundidad —como nos instaba a hacer nuestro gurú Paramahansa Yogananda— a fin de recibir la luz y el amor universal de Cristo en nuestra propia conciencia. Sea donde sea que nos encontremos en este mundo, al aunar nuestra devoción en dicho esfuerzo durante esta sagrada época, recibiremos de la manera más completa las auténticas bendiciones de la Navidad.

A través de Jesucristo y otras grandes almas, Dios se manifiesta en forma humana en este mundo para compartir nuestras alegrías y tristezas, para brindarnos su compasiva ayuda en nuestras dificultades y para despertar en nosotros, mediante el ejemplo, el valor y la determinación para reclamar nuestra herencia divina. Como Guruji nos decía: «La verdadera celebración de la Navidad consiste en experimentar en nuestra propia conciencia el nacimiento de la Conciencia Crística». Esta Navidad puede ser un nuevo comienzo para ti al despertar del sueño de que eres un frágil ser humano y experimentar la realidad de la innata divinidad de tu alma. Cualesquiera pensamientos y hábitos limitantes que te hayan obstaculizado son ilusorios sueños impuestos a tu conciencia por maya. Ellos se disolverán mediante el poder de tu libre albedrío y la gracia de Dios, si sigues con paciencia y perseverancia la senda de la humildad, del amor y de la comunión divina que Cristo y los Grandes Maestros han mostrado y que expande la conciencia. Si depositas tu confianza en Dios, y te liberas de los miedos y preocupaciones que anidan en tu mente y tu corazón, la calma y la paz de Cristo fluirán a tu conciencia y te infundirán la seguridad interior de que cuentas con el poder sustentador de Dios y su luz que todo lo sana. Y con cada esfuerzo que hagas para irradiar amor y bondad hacia los demás, para ver y alentar el bien en el prójimo y para hallar el gozo en el servicio desinteresado, como hizo Jesús, descubrirás la felicidad interior y la sintonía con el Infinito a las que se refería Paramahansaji cuando afirmaba: «En cada buen pensamiento se encuentra el hogar secreto de Cristo».

El Cristo universal vive en nosotros cuando nos esforzamos por reflejar en nuestra vida las divinas cualidades de Dios. No obstante, a fin de experimentar plenamente la realidad de esa conciencia infinita, debemos entrar en el sagrado templo de la comunión silenciosa y profunda dentro de nuestra alma, donde podemos sentir el poder transformador de su divino amor que impregna nuestro ser. Fue esa comunión con el Padre Celestial lo que le dio a Cristo la fortaleza y el valor para cumplir su misión, así como un amor que trascendía todas las limitaciones mortales. Cada alma que comienza a sentir esa presencia divina en su interior, y a contemplar a Dios en todo, se convierte en una parte consciente de la gran luz de la Conciencia Crística en la que vivió Jesús, una luz que tiene el poder de traer mayor armonía y buena voluntad a este mundo, al conducir cada vez más almas hacia el tangible abrazo del amor de Dios.

Que la percepción de ese amor divino sea la bendición de Dios para ti y tus seres queridos en esta Navidad.
Hermano Chidananda

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