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Adopta nuevas resoluciones: ¡Conviértete en lo que deseas!

Paramahansa Yogananda en Pittsburgh, 1926Paramahansa Yogananda

Las siguientes citas pertenecen a una charla impartida en la víspera de Año Nuevo de 1934 por Paramahansa Yogananda en la Sede Internacional de la sociedad por él fundada, Self-Realization Fellowship. La charla completa se publicó en EL VIAJE A LA ILUMINACIÓN, volumen III de las Charlas y ensayos de Paramahansa Yogananda. (Publicado por Self-Realization Fellowship, Los Ángeles, copyright © 2007, 2011).

Adopta nuevas determinaciones sobre lo que planeas efectuar y aquello en lo cual deseas convertirte en el año que se inicia. Establece un programa para ti; llévalo a cabo y comprobarás que eres mucho más feliz. Si abandonas tu plan de perfeccionamiento, significará que se ha paralizado tu voluntad. No tienes mayor amigo o enemigo que tú mismo. Si actúas para tu propio bien, alcanzarás tus metas. No existe ley de Dios que te impida ser lo que tú deseas ni lograr lo que anhelas. Ningún contratiempo puede afectarte a menos que tú lo permitas.

Que nada debilite tu convicción de que eres capaz de convertirte en lo que desees. Nadie obstruirá tu camino a menos que tú mismo lo hagas. A pesar de que mi maestro Swami Sri Yukteswarji me lo decía una y otra vez, para mí era difícil de creer al principio. Pero a medida que puse en acción en mi vida la fuerza de voluntad, descubrí que este don divino era mi salvador. No ejercer la voluntad significa permanecer inerte como una piedra, ser un objeto inanimado, un ser humano inepto.

El pensamiento constructivo, a semejanza de un gran faro oculto, te mostrará infaliblemente el camino hacia el éxito. Siempre encontrarás la forma de lograrlo si reflexionas lo suficiente. Las personas que desisten después de un breve lapso opacan su poder de reflexión. A fin de lograr tu objetivo, debes esforzarte al máximo por emplear el raciocinio hasta que se torne lo suficientemente luminoso como para revelarte el camino hacia tu meta. [...].

Desecha todo pensamiento negativo y temor. Recuerda que, como hijo de Dios, has sido dotado con las mismas potencialidades que los seres más excelsos. Por el hecho de ser almas, nadie tiene mayor importancia que otro. Sintoniza tu voluntad a fin de que sea guiada por la sabiduría de Dios, tal como se ha expresado en la sabiduría de los santos. Si tu voluntad se une a la sabiduría, puedes lograr lo que te propongas

Los malos hábitos son los peores enemigos que puedas tener, porque te castigan y te impulsan a realizar actividades que no deseas, y luego te abandonan para que sufras las consecuencias. Debes desechar los malos hábitos y dejarlos atrás conforme avances en la vida. Cada día debería suponer una transición desde los viejos hábitos hacia hábitos mejores. En este año que está por iniciarse, toma la firme decisión de mantener sólo esos hábitos que te aporten el mayor bien.

La forma más efectiva de liberarte de las tendencias indeseables consiste en no pensar en ellas ni aceptarlas. Jamás admitas que un hábito tiene poder sobre ti. [...] Debes desarrollar hábitos que digan «no» a cualquier impulso nocivo, y mantenerte alejado de todo aquello que estimule tendencias perniciosas

No te reduzcas a la pequeñez del egoísmo. Incluye a los demás en tus logros y en tu felicidad; de ese modo estarás llevando a cabo la voluntad de Dios. Siempre que pienses en ti, recuerda también a los demás. Cuando busques la paz, piensa en aquellos que la necesiten. Si haces todo cuanto se encuentre a tu alcance para lograr la felicidad del prójimo, sabrás que estás complaciendo al Padre.

Lo único que debe interesarte es vivir armoniosamente, vivir con una gran fuerza de voluntad para cumplir la voluntad del que te ha enviado. Jamás pierdas el valor, y sonríe siempre. Que tu sonrisa surja del corazón y esté en completa armonía con la sonrisa de tu rostro. Si tu cuerpo, mente y alma reflejan la sonrisa que proviene de tu percepción interior de Dios, puedes derramar sonrisas dondequiera que vayas.

Rodéate siempre de personas que te inspiren y eleven tu nivel espiritual. No permitas que las malas compañías envenenen tus resoluciones ni tu pensamiento positivo. Si no puedes encontrar la compañía que te inspire, la meditación te ayudará a encontrarla. La mejor compañía con que puedes contar es el gozo que procede de la meditación

El cáliz de tu vida está colmado —tanto interior como exteriormente— de la Presencia Divina; pero debido a tu falta de atención, no percibes la inmanencia de Dios. Cuando estás en sintonía con el Señor, puedes recibir al Espíritu, al igual que se sintoniza una radio. Es como si llenaras una botella con agua del mar, le colocaras un tapón y la arrojaras al océano; aunque la botella flota en las aguas, su contenido no se mezcla con el líquido circundante. Pero si abres la botella, el agua que contiene se mezclará con la del mar. Debemos quitar el tapón de la ignorancia antes de entrar en contacto con el Espíritu.

La Infinitud es nuestro Hogar. Sólo estamos pasando una temporada en la posada del cuerpo. Quienes se hallan embriagados con el engaño han olvidado cómo seguir la senda que conduce a Dios. Pero cuando la Divinidad se une al hijo pródigo durante la meditación, ya no se pierde más el tiempo.

Atraviesa los portales del Nuevo Año con renovadas esperanzas. Recuerda que eres hijo de Dios. De ti depende lo que habrás de ser. Enorgullécete de ser hijo de Dios. ¿A qué habrías de temer? Sean cuales sean las experiencias que hayas de afrontar, debes tener la certeza de que es el Señor quien te las envía; y debes conquistar exitosamente esos desafíos de la vida diaria. Ahí reside tu victoria. Obedece la voluntad divina, y nada podrá lastimarte. El Señor te ama sin límites. Piensa que así es, y créelo. Ten la certeza de que así es. Y de pronto, un día te darás cuenta de que vives inmortalmente en Dios.

Medita más y abriga la firme convicción de que, independientemente de lo que ocurra, Dios está siempre a tu lado. De ese modo, comprobarás que el velo del engaño se levantará, y tú serás uno con Eso que es Dios. Fue así como encontré mi mayor felicidad en la vida. No ansío nada más ahora porque todo lo tengo en Él. Jamás me desprendería de Eso que constituye la más valiosa de las posesiones.

Éste es mi mensaje de Año Nuevo para ti.


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